Los obispos piden una ley de cuidados paliativos en su documento provida «Sembradores de esperanza»

El obispo de Bilbao, Mario Iceta, portavoz de la Conferencia Episcopal para temas provida y de bioética, presentó el pasado miércoles, (4 de diciembre), en la sede de la Conferencia Episcopal el documento Sembradores de esperanza. Acoger, proteger y acompañar al final de la vida.

Fue aprobado por los obispos tras dos años de trabajos. Le han acompañado en la rueda de prensa el médico Jacinto Bátiz y la enfermera Encarnación Isabel Pérez, expertos en cuidados paliativos y en acompañamiento en el final de la vida. (El doctor Jacinto Bátiz ha hablado con ReL en esta interesante entrevista).

En el texto, los obispos plantean que tanto la eutanasia como el suicidio asistido son «éticamente inaceptables» y «una derrota social». Y recuerdan que las instituciones públicas «deben servir y tutelar toda vida humana, más allá de cualquier condicionamiento».

Iceta aseguró que la eutanasia es una «cuestión ideológica» y no un «tema médico».

Iceta, que además de obispo es licenciado en Medicina y Cirugía, ha recordado que «la medicina hoy cuenta con el suficiente conocimiento para reducir el sufrimiento», para lo cual está “la medicina paliativa para aliviar el dolor y ayudar a superar las dolencias psíquicas».

El obispo reclamó «una ley de cuidados paliativos».

El documento señala, dijo, que «las leyes de dependencia y cuidados paliativos constituyen un buen antídoto contra la mentalidad eutanásica».

Iceta recordó que la Asociación Medica Mundial manifestó hace un mes su oposición a la eutanasia y el suicidio asistido «porque no ofrece ni calidad de vida, ni calidad de muerte». (La Asociación Médica Mundial (AMM) está integrada por 106 asociaciones de todo el mundo y representa a 10 millones de médicos)

También señaló, que la eutanasia «rompe la relación de confianza entre el médico y el paciente, debilita a la familia y los lazos de la sociedad». Por ello, urgió a favorecer una «auténtica solidaridad con el que sufre». «El suicidio y la eutanasia, que consiste en la acción u omisión que por su naturaleza e intencionadamente causa la muerte con el fin de eliminar cualquier dolor, no aportan soluciones a la persona que sufre», alerta el documento.

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Los trucos pro-eutanasia: el caso límite, los eufemismos…

El documento denuncia las estrategias utilizadas por los movimientos que impulsan la eutanasia para influir sobre la opinión pública. Según señala, estos grupos siempre presentan «un caso límite», una situación terminal y dramática que «interpele la sensibilidad colectiva».

También utilizan «eufemismos» para evitar expresiones como «provocar la muerte del enfermo» o «quitar la vida al paciente».

Otra técnica de los promotores de la eutanasia es insistir en que sólo se oponen las personas religiosas y repetir que «en una sociedad pluralista la iglesia no puede ni debe imponer sus opiniones». En realidad, oponerse a matar enfermos es una cuestión de ética médica básica y deontológica en todo tipo de culturas y en personas de opciones religiosas muy distintas. Según el documento. lo «más humano no es provocar la muerte, sino acoger al enfermo, rodearlo de afecto y poner los medios necesarios para aliviar el sufrimiento y suprimir el dolor y no al paciente».

La norma “restrictiva” pronto se ensancha y escapa de control

El documento avisa que la experiencia legal de otros países es que la eutanasia «comienza por aplicarse a casos dramáticos pero terminan expandiéndose y aplicándose a casos mucho menos graves». Según recuerdan los obispos, en Holanda se practicó la eutanasia en 2011 a 13 pacientes psiquiátricos, mientras que el protocolo de Gröningen de dicho país, autoriza la eutanasia de niños recién nacidos con enfermedades graves. «Se puede apreciar por tanto que lo que nació como una normativa muy restrictiva se ha ido convirtiendo poco a poco, como por un plano inclinado, en una cuestión de intereses», señala.

Es importante la atención espiritual del paciente

Los obispos en su texto piden que se aprecie la atención espiritual de los enfermos al final de la vida. «Sería una irresponsabilidad y una injusticia que la atención religiosa de los pacientes no estuviera asegurada en las instituciones hospitalarias siendo una dimensión fundamental en la vida de las personas».

Tomado de: ReligionenLibertad

El Parlamento de Ecuador rechaza la propuesta para legalizar el aborto en caso de violación

El país cuenta con unas altas tasas de violencia de género: el 25 por ciento de las mujeres sufre violencia sexual.

La Asamblea Nacional de Ecuador ha rechazado la propuesta para legalizar el aborto para víctimas de violación en caso de incesto con 65 votos a favor de la propuesta, 59 en contra y seis abstenciones.

La votación no ha alcanzado la cifra de votos necesarios que se encuentra en 70 para que la reforma fuera aprobada, según ha recogido el diario «El Comercio». Curas, monjas y grupos religiosos han protestado este martes frente a las puertas del Congreso para luego celebrar el resultado con alabanzas.

«Se quería legalizar el crimen de un inocente y lo que han hecho los legisladores es respetar el sentir del pueblo», ha señalado Amparo Medina, de la organización Red Pro Vida, según ha recogido la agencia de noticias Reuters. «Es una victoria de los niños por nacer que ahora tienen derecho a vivir».

Por su parte, la asambleísta Marcela Aguiñaga, quien apoyaba la despenalización del aborto, ha indicado que «la lucha continúa por las miles de mujeres que han sido obligadas a parir de sus agresores, por las que han fallecido en la clandestinidad y por las que aún no nos rendimos».

Cuestión de derechos

«Será ley porque no es un tema de dogmas, es un tema de derechos», ha subrayado Aguiñaga a través de su cuenta en la red social Twitter.

El aborto es legal en el país cuando se encuentra en riesgo la vida o la salud de la embarazada o cuando una mujer con discapacidad mental quede embarazada como resultado de una violación.

El país cuenta con unas altas tasas de violencia de género y, según una encuesta de 2012, aproximadamente el 25 por ciento de las mujeres sufre violencia sexual a lo largo de su vida, con una tasa particularmente alta de violaciones de niñas adolescentes. Así, cerca de 2.000 niñas menores de catorce años dan a luz en Ecuador cada año.

ABC